Hoy les compartí a los alumnos una nueva forma de entender el conocimiento y el aprendizaje, que Stephen Downes y George Siemens llamaron "conectivismo".
En pocas palabras, el conectivismo defiende que el conocimiento no reside en el cerebro humano sino en la red de conexiones que cada individuo establece con otros. Y en ese otros, un lugar muy especial en el siglo XXI lo ocupa la tecnología. Aprender implicaría generar relaciones con espacios de información, comunidades, personas con la que podamos tejer el proceso de nuestro propio desarrollo, en función de nuestros intereses y nuestras maneras de aprender. Con ello el conectivismo le da en la torre a la visión tradicional de la educación formal que sigue apostando por el modelo transmisional y expositivo del conocimiento (ya saben, el maestro o el libro ostentan un conocimiento que debe ser transferido a los alumnos). En el conectivismo es el alumno el que elige su propia ruta de aprendizaje, qué y cómo desea aprender.
¿Cómo llevar a las aulas esta visión tan diferente (por continua, informal, social, democrática, tecnologizada) de la educación? Bueno, hay muchas formas. Nosotros en clase lo haremos a través de una red de blogs, siguiendo vagamente la idea expuesta en este video:
Ahora bien, seamos honestos. Lo que proponen Downes y Siemens va más allá de lo que haremos en clase. Mi apuesta actual es por lo que Piscitelli llamaría una "innovación educativa continuista" (y no, realmente, una innovación disruptiva), es decir, hacer cosas nuevas con la tecnología pero sin cambiar el modelo general de la educación. Algo así como una innovación institucionalizada, con lo bueno (es práctico, pueden obtenerse créditos académicos) y lo malo (es incongruente, no se explora todo el potencial) que eso puede tener. Esa es la neta.
Siento mucha curiosidad por saber cómo los alumnos están respondiendo a este planteamiento. En clase las sensaciones son buenas, pero la prueba de fuego es qué tanto sentido van a encontrarle al curso y qué tanto les va a proporcionar caminos de evolución personal.
Hoy, por ejemplo, les compartí una serie de recursos de información donde poder entrar en contacto con el conocimiento que necesitan para su investigación (StumbleUpon, recursos educativos de acceso libre del MIT, TED, Google Scholar). Y la misión de esos recursos es que en verdad los alumnos se animen a explorarlos, a buscar una y otra vez en ellos el tipo de conocimiento que requieren, que les interesa. Y hacerlo sin darles instrucciones secuenciales detalladas de cómo hacerlo. ¿Funcionará?
¿Qué opinan ustedes?