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viernes, 7 de junio de 2013

Decálogo para la elaboración del blog

1. Si sientes que estás haciendo una tarea para la materia de español, es difícil que hagas realmente un buen blog. Escucha a Yiruma, ponte un buen café o té, piensa en algo positivo que te relaje (el acunante sonido de las olas del mar, el aroma de la hierba fresca, el abrazo de tu madre) y, ahora sí, ponte con el blog. Es tu blog, tu escritura, el conocimiento que estás apenas descubriendo, es tu aventura. Recuerda que no siempre serás así de joven, así de inteligente, así de abierto. Y disfruta del blog, sumérgete en esa actividad.
 
2. No te conformes. Si encontraste un buen artículo en EBSCO, léelo por encimita (las conclusiones, algo de la introducción, échale un ojo a las referencias). Un artículo lleva a otro (clica en las palabras clave, en el autor, busca nuevamente esos conceptos en otros buscadores). Y vuelve a EBSCO o REDALYC por más artículos. Checa tu escritura, piensa en cómo quitar palabras innecesarias, cómo sazonar tus explicaciones con algunas metáforas, bromas, ironías. Edita tu biblioteca de gadgets. Que te sirvan de excusa para exigirte nuevas búsquedas. En fin... no te conformes. No importa qué tan bien o mal sientas que lo estás haciendo. Sólo importa que sientas el placer de mejorarlo.
 
3. Aguas... no hables de las "cosas interesantes" que encontraste, de la información y artículos importantes que hallaste aquí y allá, de lo "padres" que son lo buscadores.... sin comentar también, cuáles son esos artículos, qué hay en ellos, qué conceptos, ideas clave, datos, enfoques, teorías. Explica e interpreta ese conocimiento, pues el blog es un excelente pretexto para pensar ese conocimiento y comentarlo y hacerlo tuyo. Es, algo así, como tu borrador, tu cuadernos de notas como investigador.
 
4. Trabaja más en lo que más te cueste. Si se te da mal el diseño, busca tutoriales en internet y prueba cosas diferentes. Si eres pésimo en la ortografía, pásalo a Word y checa en qué palabras te equivocaste. Si te es fácil escribir en un estilo espontáneo, esfuérzate por elaborarlo y academizarlo más. Si tu escritura, en cambio, es algo sosa y académica, intenta hacerla más conversacional.
 
 


5. No estás sólo. Hay casi 60 compañeros más embarcados en esta aventura. Cuando te canses de mejorar tu blog, date una pausa y lee el de otros. Checa qué hicieron, cómo escriben, cómo abren o cierran los textos, cómo comentan e interpretan el conocimiento de su área. Encuentra algunos blogs interesantes. Si buscan cómo hacer más profundo, robusto, completo su conocimiento, lean el blog de Andrea o el de Lupita. Si buscan creatividad, chequen las locuras de Angel o Hassen. ¿Una escritura más amena y elaborada? Lean a Sayra, David, o Mitchel. Por ejemplo, pues la riqueza de sus blogs es muy amplia. Y eso que apenitas lo están empezando a trabajar.
 
6. Piensa que no escribes para el profe.... sino para tus compañeros, para posibles expertos en ese área que pueden encontrar tu blog por casualidad, para estudiantes o aficionados de esos temas de otras partes del mundo. Recuerda poner "etiquetas" en todas tus entradas. Ellas te pueden conectar con un público real más allá de los límites del salón de clase.

7. Pídele a otras personas que lean tu blog.... y revisen tu ortografía! Word se equivoca a menudo. Y tus ojos hace tiempo que dejaron de ver ciertos errores que sueles cometer. Se acostumbraron a ellos como la vista se adapta a la oscuridad.

8. Edita las entradas que escribiste. Mejóralas. Amplíalas. Escríbelas mejor. Incorpora enlaces de información útil. Ahora que ya sabes más del tema, ve y busca más información sobre esos conceptos o autores o textos. Vuelve a Ebsco. Vuelve a Redalyc. Vuelve a GoogleScholar. Vuelve a TED. Al MIT. A Stumble. El blog es algo orgánico, que no deja de crecer y de reelaborarse.

9. Promociona tu blog.... compártelo en Face, con tus cuates de la carrera, con tus amigos, con la familia. Ponlo a circular en Twitter. Mándaselo por correo al experto que entrevistaste o a otros profesores.

10. No seas tan clavado como Sergio. Y compagina tu escritura en el blog con largas horas de diversión, descanso o familia.

¿a quién se le ocurren más tips?

martes, 4 de junio de 2013

Conectivismo: una nueva experiencia de aprendizaje...¿funciona?

Hoy les compartí a los alumnos una nueva forma de entender el conocimiento y el aprendizaje, que Stephen Downes y George Siemens llamaron "conectivismo".

En pocas palabras, el conectivismo defiende que el conocimiento no reside en el cerebro humano sino en la red de conexiones que cada individuo establece con otros. Y en ese otros, un lugar muy especial en el siglo XXI lo ocupa la tecnología. Aprender implicaría generar relaciones con espacios de información, comunidades, personas con la que podamos tejer el proceso de nuestro propio desarrollo, en función de nuestros intereses y nuestras maneras de aprender. Con ello el conectivismo le da en la torre a la visión tradicional de la educación formal que sigue apostando por el modelo transmisional y expositivo del conocimiento (ya saben, el maestro o el libro ostentan un conocimiento que debe ser transferido a los alumnos). En el conectivismo es el alumno el que elige su propia ruta de aprendizaje, qué y cómo desea aprender.

¿Cómo llevar a las aulas esta visión tan diferente (por continua, informal, social, democrática, tecnologizada) de la educación? Bueno, hay muchas formas. Nosotros en clase lo haremos a través de una red de blogs, siguiendo vagamente la idea expuesta en este video:



 
 
Ahora bien, seamos honestos. Lo que proponen Downes y Siemens va más allá de lo que haremos en clase. Mi apuesta actual es por lo que Piscitelli llamaría una "innovación educativa continuista" (y no, realmente, una innovación disruptiva), es decir, hacer cosas nuevas con la tecnología pero sin cambiar el modelo general de la educación. Algo así como una innovación institucionalizada, con lo bueno (es práctico, pueden obtenerse créditos académicos)  y lo malo (es incongruente, no se explora todo el potencial) que eso puede tener. Esa es la neta.
 
Siento mucha curiosidad por saber cómo los alumnos están respondiendo a este planteamiento. En clase las sensaciones son buenas, pero la prueba de fuego es qué tanto sentido van a encontrarle al curso y qué tanto les va a proporcionar caminos de evolución personal.
 
Hoy, por ejemplo, les compartí una serie de recursos de información donde poder entrar en contacto con el conocimiento que necesitan para su investigación (StumbleUpon, recursos educativos de acceso libre del MIT, TED, Google Scholar). Y la misión de esos recursos es que en verdad los alumnos se animen a explorarlos, a buscar una y otra vez en ellos el tipo de conocimiento que requieren, que les interesa. Y hacerlo sin darles instrucciones secuenciales detalladas de cómo hacerlo. ¿Funcionará?
 
¿Qué opinan ustedes?