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miércoles, 28 de agosto de 2013

El error y la creatividad

Hoy platicamos en clase de la creatividad, a propósito de la conferencia de Sir Ken Robinson: "Las escuelas matan la creatividad"

Disfruté mucho el debate que generó. Los chavos parecían de acuerdo en sus premisas (la creatividad debe cumplir un rol más importante en la educación, los sistemas escolares suelen mermarla en lugar de fomentarla, las escuelas se concentran en la transmisión del conocimiento "intelectual", dejando a un lado otras inteligencias y talentos humanos). ¿Quieres añadir algo más? ¿Discrepar? ¿Contar alguna anécdota?

En el grupo 23 uno de los alumnos, "Juan Manuel" (más conocido en los barrios bajos como "Grey") tuvo el buen gusto de compartirnos un video sobre el aprendizaje de la música, que es estupendo:



¿Qué tiene que ver esto con escribir un ensayo? Pues todo... ahora que estamos empezando el curso es importante que no perdamos de vista la importancia de la creatividad. La escritura sirve para comunicar, sí, pero también para expresarnos. De hecho, el inventor del ensayo, Montaigne, que algo sabrá del asunto, definía el género como la escritura del yo y compartía su propia visión del proceso creativo de esa escritura:
Varío cuando me place y me entrego a la duda y la incertidumbre (Montaigne cit. en Gómez Martínez, 1992)
Pues eso... que cuando escriban no olviden la emoción que les producía de niños garabatear un cuaderno, o más tarde, en sus primeros amores, escribir una notita o un poema romántico. La escritura no es sólo creatividad, también son normas y muchos kilos de práctica. Pero la creatividad, para mí, juega un papel esencial en todo buen escrito.  Y el error no es señal de ignorancia sino trampolín del aprendizaje.

Por cierto.... les dejo aquí los "rincones del antro" que trabajamos hoy en clase:

¿Bueno, y ustedes qué opinan de todo esto?


martes, 4 de junio de 2013

Conectivismo: una nueva experiencia de aprendizaje...¿funciona?

Hoy les compartí a los alumnos una nueva forma de entender el conocimiento y el aprendizaje, que Stephen Downes y George Siemens llamaron "conectivismo".

En pocas palabras, el conectivismo defiende que el conocimiento no reside en el cerebro humano sino en la red de conexiones que cada individuo establece con otros. Y en ese otros, un lugar muy especial en el siglo XXI lo ocupa la tecnología. Aprender implicaría generar relaciones con espacios de información, comunidades, personas con la que podamos tejer el proceso de nuestro propio desarrollo, en función de nuestros intereses y nuestras maneras de aprender. Con ello el conectivismo le da en la torre a la visión tradicional de la educación formal que sigue apostando por el modelo transmisional y expositivo del conocimiento (ya saben, el maestro o el libro ostentan un conocimiento que debe ser transferido a los alumnos). En el conectivismo es el alumno el que elige su propia ruta de aprendizaje, qué y cómo desea aprender.

¿Cómo llevar a las aulas esta visión tan diferente (por continua, informal, social, democrática, tecnologizada) de la educación? Bueno, hay muchas formas. Nosotros en clase lo haremos a través de una red de blogs, siguiendo vagamente la idea expuesta en este video:



 
 
Ahora bien, seamos honestos. Lo que proponen Downes y Siemens va más allá de lo que haremos en clase. Mi apuesta actual es por lo que Piscitelli llamaría una "innovación educativa continuista" (y no, realmente, una innovación disruptiva), es decir, hacer cosas nuevas con la tecnología pero sin cambiar el modelo general de la educación. Algo así como una innovación institucionalizada, con lo bueno (es práctico, pueden obtenerse créditos académicos)  y lo malo (es incongruente, no se explora todo el potencial) que eso puede tener. Esa es la neta.
 
Siento mucha curiosidad por saber cómo los alumnos están respondiendo a este planteamiento. En clase las sensaciones son buenas, pero la prueba de fuego es qué tanto sentido van a encontrarle al curso y qué tanto les va a proporcionar caminos de evolución personal.
 
Hoy, por ejemplo, les compartí una serie de recursos de información donde poder entrar en contacto con el conocimiento que necesitan para su investigación (StumbleUpon, recursos educativos de acceso libre del MIT, TED, Google Scholar). Y la misión de esos recursos es que en verdad los alumnos se animen a explorarlos, a buscar una y otra vez en ellos el tipo de conocimiento que requieren, que les interesa. Y hacerlo sin darles instrucciones secuenciales detalladas de cómo hacerlo. ¿Funcionará?
 
¿Qué opinan ustedes?